Cómo saber si mi hijo es celíaco

Los padres constantemente vigilan en sus hijos la aparición de problemas de salud para buscar a tiempo un tratamiento acorde. Sin embargo, muchas patologías médicas son silenciosas, lo que hace difícil la tarea de detectarlas a tiempo. Tal es el caso de lo que ocurre con la celiaquía.

Este post te ayudará a informarte acerca de signos y señales de posible celiaquía, especialmente en niños. ¿Cómo identificar posible celiaquía en mi hijo?, ¿qué hacer luego del diagnóstico? y más preguntas relacionadas con el tema, las responderemos.

¿Cómo puedo saber si mi hijo es celíaco?

Lo primero que hay que saber, es que la celiaquía puede aparecer en cualquier momento de la vida de una persona. Hasta ahora, no hay estudios concluyentes que indiquen el momento preciso en que se pueden presentar los primeros síntomas ni mucho menos, que factores desencadena la aparición de la enfermedad.

Sin embargo, para poder detectar o hacer un diagnóstico temprano, se deben prestar atención a una serie de síntomas que nos pueden indicar que un niño es celíaco.

Recuerda, si un infante todavía no se expresa bien, le costará mucho más poder notar que sufre algún tipo de malestar. Por eso debes prestar igual atención al lenguaje no verbal del bebé.

Aunque, también existen aquellos pacientes que no manifiestan síntomas visibles, y se terminan descubriendo a partir de alguna revisión médica general o a partir de alguna cirugía. En definitiva, en cualquier caso, ya sea sintomático o asintomático, los padres deben reaccionar ante alguna de la sintomatología que se presentará a continuación.

Cómo hago para saber si mi hijo es celíaco: presta atención a estas señales.

Los síntomas en los niños pueden variar, puesto que va a depender de cada organismo. No necesariamente se tienen que presentar todos los síntomas juntos, y muchas veces estos síntomas pueden ser indicios de otras enfermedades. Así que padres, deben evitar alarmarse y acudir primero ante tu médico de cabecera.

También debes saber que para confirmar si un niño tiene enfermedad celíaca, primero se debe pasar por un proceso extenso de análisis, para determinar si realmente se trata de una inflamación del tracto intestinal frente al gluten. Nunca se deben apresurar las evaluaciones y mucho menos, realizar un diagnóstico sin haber pasado por un médico.

Según cada organismo, algunos síntomas generales que se pueden detectar en los niños son:

● Crecimiento insuficiente: es común en los bebés o niños muy pequeños. Una vez que se les ha comenzado a administrar comida sólida, es fácil percibir que el niño no desarrolla los parámetros esperados para su proceso evolutivo. En el control médico regular, este aspecto siempre es valorado.

● Flatulencias o hinchazón frecuente: son síntomas que también se pueden percibir en los niños menores de un año. Casi siempre suelen aparecer luego de ingerir algún alimento con gluten.

● Diarrea crónica o estreñimiento: se manifiestan en forma alternada, causando muchísimo malestar en los niños que la padecen. Suele amainar cuando no se consumen alimentos con gluten, o se intensifican tras haber ingerido la proteína de gluten.

● Anemia: la falta de hierro es otro de los síntomas más frecuentes que presentan los niños con enfermedad celíaca. Los exámenes sanguíneos de rutina, es la mejor fuente para descubrir esta patología.

● Dolores e hinchazón en el abdomen: Tras la exposición del intestino a la proteína del gluten, este se inflama y provoca una hinchazón constante o dolores en el abdomen, que el niño puede expresar como un simple dolor de estómago. En niños menores de un año se puede percibir que su abdomen se ve más grande de lo normal.

● Erupciones en la piel: si ves que tu niño comienza a presentar una dermatitis o erupciones rojas o rosáceas en ciertas partes del cuerpo, es hora de que lo lleves al médico, pues podría también ser un indicio de estar ante la presencia de un paciente celíaco. Además, las erupciones son dolorosas, por lo que necesitan ser atendidas.

● Dolores en huesos y articulaciones o sensación de calambre y hormigueo: en bebés, esto es más difícil de percibir, ya que no expresa lo que siente. Si se molesta o llora cuando le tocan alguna extremidad, podría ser un indicador de un síntoma de celiaquía. En cambio, si ya habla, dirá que siente molestia en sus extremidades.

● Falta de energía, fatiga o muestras de debilidad: los niños sanos siempre están activos. En cambio, muchas veces los niños con celiaquía pueden verse débiles, sin ganas de jugar y hasta con somnolencia.

Recuerda que muchos síntomas también pueden parecerse a los de otras enfermedades. Para sacarse todas las dudas, se debe consultar con un especialista. Si el médico les sugiere que podría tratarse de celiaquía (aunque falten los análisis finales), pueden probar con la suspensión del gluten.

Esto puede resultar beneficioso, mientras esperan los resultados de los diversos estudios. Si pueden ver que tras la suspensión de los alimentos, su niño se siente mejor, coméntelo con su doctor. Sin duda, eso significa un avance, hasta descubrir que tiene finalmente el niño.

Adolescentes y jóvenes: Cómo saber si son celíacos.

En el caso de los adolescentes, se presentan, además de la sintomatología indicada en el apartado anterior, otros indicios que de igual forma, están relacionados con el momento de desarrollo y crecimiento que atraviesan. Veamos.

● En el caso puntual de las mujeres, se pueden presentar retrasos y suspensión de la menstruación, o retraso en la primera regla. En ese mismo sentido, los adolescentes pueden presentar un retraso general de los caracteres sexuales secundarios, propios de la pubertad.

● Además, pueden presentar cefaleas o migrañas muy profundas, malhumor (que se suele confundir con los estados de ánimo propios de la adolescencia), y llagas orales.

En el caso de los adolescentes y jóvenes, el diagnóstico suele ser más difícil, puesto que muchas veces la enfermedad se presenta como asintomática, hasta que surgen las complicaciones nombradas.

¿Qué estudios realizar para saber si mi hijo es celíaco?

Dependerá del médico gastroenterólogo pediatra. Pero son varias las pruebas que se pueden hacer para diagnosticar y confirmar la enfermedad celíaca. El primer paso será realizar un análisis de sangre, en el que se esperan hallar ciertos anticuerpos propios de la celiaquía.

El segundo paso es realizar una biopsia intestinal para confirmar el diagnóstico. La biopsia intestinal se realiza mediante endoscopia. Aquí, el niño estará sedado por completo, ya que se introduce una sonda por la boca (que tiene una cámara en la punta) y se baja hasta el intestino delgado para recoger una muestra del tejido.

También se realiza un análisis genético, en caso que el médico tratante tenga dudas.
Cómo ves, el proceso de estudios para un niño puede resultar engorroso y hasta cansador. A ello se suma la esperanza de los padres que siempre desean obtener un diagnóstico de que el niño no padece celiaquía. Sin embargo, no te angusties, día a día se hacen estudios que buscan mejorar la vida de los niños con celiaquía.

¿Qué hacer una vez que se confirma el diagnóstico de celiaquía?

Al principio la pregunta es “¿Cómo puedo saber si mi hijo es celíaco?”. Luego de emitido el diagnóstico por parte del médico, aparece un sentimiento de pesar y angustia entre los padres porque no sabrán qué hacer.

Definitivamente, no es una noticia feliz saber que tu hijo es celíaco, pero tampoco es una enfermedad terminal que acabará con la vida de tu hijo. Debes comprender que lo único nuevo que harás de aquí en adelante es modificar los hábitos alimenticios y proceder a eliminar el gluten de la vida de tu hijo.

Entonces, lo primero que vas a hacer es informarte acerca de qué se trata la enfermedad celíaca. Luego, con el médico y nutricionista, deben planear una dieta adecuada para que él infante pueda incorporar todos los nutrientes, vitaminas y minerales necesarios para el desarrollo

Posteriormente vas a iniciar la suspensión inmediata y absoluta de todos los alimentos y productos realizados con gluten o derivados de él. Esta es la mejor y única medicina para terminar con los malestares generados por la celiaquía.

Esto se aplicará no solo en el ámbito del hogar, sino en todos los ambientes en donde se desarrolle el niño. Es decir, los padres deberán conversar con la escuela, el club deportivo, y otras instituciones en donde el niño participa, para que se evite suministrar alimentos con gluten.

Recuerda, no se trata de una elección o de un simple malestar estomacal. La celiaquía es una enfermedad autoinmune, que de no tratarse, genera una serie de problemas intestinales y de absorción de alimentos vitales para el desarrollo del cuerpo.

Esto se volverá aún más grave y afectará inclusive a otros órganos y tejidos del cuerpo. Si es un adulto esto es grave, ni imaginar qué pasa si hablamos de un niño o un bebé, que todavía está formando su organismo.

Informar al niño de qué se trata la enfermedad.

Si tu hijo ya tiene conciencia y razonamiento, entonces se le debe explicar de qué se trata la enfermedad y cómo han de ser sus hábitos alimenticios. Por más que sea alimentado en el hogar, cuando esté fuera de casa, debe saber qué alimentos tiene prohibidos y así evitará cualquier molestia o daño a su organismo.

Educar a los adultos que lo rodean.

Si el paciente recién diagnosticado es un bebé, será mucho más fácil para los padres poder controlar qué es lo que consume, dado que pasa la mayor parte del tiempo con alguno de ellos.

Pero si la enfermedad es detectada en la niñez o adolescencia, se deberá comunicar la noticia a todos los adultos que comparten con ellos. Esto incluye no solo a los familiares, sino a los maestros, padres de amigos y todo aquel adulto que le pueda proveer de alimentos.

Es fundamental la tarea de aclarar esto, puesto que una vez que el niño comience su nuevo estilo de alimentación, se deberá seguir de manera estricta.
Educar al niño y adolescente en su nuevo estilo vida.

Una vez que la familia entera conozca la noticia, llega la hora de educar a tu hijo para que siga patrones correctos de alimentación. En el caso de ser bebé, naturalmente esa tarea la asumirán los padres.

Si el niño ya entiende indicaciones, se les puede presentar todas las alternativas de lo que puede comer para reemplazar a los alimentos con gluten. Hasta que el niño o adolescente asimile toda la información, lo mejor será mandarlo con su propia comida cuando esté fuera de casa.

Como padres, seguramente están atentos a cada paso que dan sus hijos. Y también, por supuesto, están atentos a si ellos están sufriendo algún tipo de malestar. Ante un posible diagnóstico de enfermedad celíaca en sus hijos, lo mejor será, siempre, conversar con el pediatra, para que les despeje todas las dudas.

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