Embarazadas con celiaquía

¿Qué pasa cuando se combina una patología como la Celiaquía y el embarazo? Aunque siempre se hace hincapié en comer sano y libre de gluten, ¿qué otras recomendaciones se deben seguir? En este artículo, te contaremos cómo llevar la celiaquía en el embarazo y que debes hacer, o mejor dicho, ¡que no se debe hacer!
Celiaquía y embarazo.

¡Sí! el embarazo es una hermosa etapa para cualquier mujer. Pero también es donde se halla físicamente, muy vulnerable. Es normal que al padecer alguna patología, las madres se sienten inquietas o preocupadas. Entonces, es lógico que hablemos de la celiaquía en el embarazo.

Si estás aquí es porque quieres saber cómo llevar tu embarazo a feliz término y de la forma más saludable, pese a tener una condición de vida llamada celiaquía.

Implicaciones de la celiaquía durante el embarazo

Como ya lo sabemos, Si no se cumple la dieta estricta libre de gluten, lo más probable es que el intestino delgado se inflame, pierda sus vellosidades y por consiguiente, habrá mala absorción de nutrientes que se convertirá en grave riesgo para la paciente celíaca embarazada.

La no absorción de nutrientes, trae consigo episodios graves de desnutrición y que comprometen tanto a la madre como al bebé. Por ejemplo, el feto puede llegar a presentar complicaciones como raquitismo fetal a causa de la baja nutrición.

Sin embargo no debemos alarmarnos, ya que afortunadamente, esto ocurre en casos muy extremos de descuido y más frecuentemente en mujeres que aún no habían sido diagnosticadas con celiaquía. Sin embargo, recuerda cumplir con la dieta gluten free.

En otro orden de ideas, estudios científicos han confirmado que si se padece celiaquía en el embarazo y se consume gluten, se corren riesgos para la criatura. El gluten se debe eliminar de la dieta en los 6 primeros meses de gestación, ya que se puede triplicar las probabilidades de sufrir un aborto espontáneo.

Diagnosis de enfermedad celiaca durante el embarazo

Una mujer puede tener celiaquía asintomática, pero en el embarazo, los síntomas pueden aparecer. Tales como: hinchazón, desnutrición, valores hematológicos bajos, mareos, vómitos, cansancio crónico, migrañas, reflujo, dolores musculares y articulares, entre otros…, suelen ser signos de alerta de celiaquía.

Es por ello que, si se sospecha de la presencia de celiaquía en el embarazo, bien sea porque algún miembro de su familia tiene dicha patología o porque se presenten, frecuentemente, alguno de los síntomas anteriores, se debe acudir a un especialista inmediatamente.

Por su parte, el médico recomendará realizar unos estudios y exámenes que servirán para el adecuado diagnóstico o descarte de celiaquía en el embarazo. Igualmente, es necesario acudir a todas las consultas prenatales de rigor, para así evaluar la evolución del feto en el vientre.

Recomendaciones alimenticias para la paciente celíaca embarazada

Primeramente recuerda la dieta libre de gluten, no puedes dejarla dé lado.

Probablemente ya la sabías, pero nunca está demás recordarla. Sin embargo, aunque muy de vez en cuando, una persona celíaca no embarazada puede comer algo de gluten, en caso de existir el embarazo la regla de la rigurosidad debe aplicarse al 100%.

El cuidado de ingerir alimentos sin gluten para evitar las complicaciones antes, durante y después del parto debe ser riguroso y primordial. Se recomienda elaborar las comidas en casa con productos, preferiblemente orgánicos y libres de gluten.

Si se quiere comer fuera, lo ideal es asegurarse que el lugar tenga certificaciones para celíacos. Informarse con el personal y corroborar que no haya contaminación cruzada, es decir, que sea realmente un restaurante sin gluten.

También, recuerda tomar los suplementos vitamínicos indicados por el médico tratante, ya que las vitaminas, al igual que en mujeres embarazadas no celíacas, son necesarias para el desarrollo del bebé.

Es igual de recomendable que, tanto el experto en enfermedad celíaca y el experto en obstetricia estén de acuerdo sobre todo en el patrón vitamínico a tomar, ya que algunas marcas de suplementos pueden contener trazas de gluten bien por los componentes o por la contaminación cruzada de los laboratorios fabricantes.

También es importante informar en el centro hospitalario donde se realizará el alumbramiento, que la madre es celíaca. Así, el personal de salud podrá elaborar un menú especial para la madre.

El bebé y la celiaquía

Otra preocupación muy frecuente en las embarazadas celíacas, es si su bebé nacerá con la enfermedad o no y es algo que no se puede predecir, ya que no se sabe con certeza que es lo que pasará en el niño. Una posible causa de la celiaquía es la predisposición genética, pero no es una determinante.

Entonces, las posibilidades de sea un niño con celiaquía son muchas. Una buena noticia es que, algunos estudios afirman que, el bebé corre solo con 10% de probabilidades de padecer dicha patología.

Los primeros meses de vida del bebé: cuidados celíacos

Cuando el bebé nace, no hay que preocuparse en buscar molestias relacionadas con el trastorno durante los primeros seis meses de vida. Usualmente, en esa etapa no suelen presentarse sintomatología de celiaquía porque su alimentación, generalmente, es leche materna, que por supuesto, no contiene gluten.

A partir del sexto mes, se puede comenzar a introducir otros alimentos al régimen diario del bebé, pero se debe evitar darle alimentos que contengan gluten. Sin embargo, un médico especialista será quien decida, según cada caso, cuándo se iniciará la inclusión de gluten y cuando se debe realizar los estudios de diagnóstico.

Una vez incluido el gluten, como parte de la dieta diaria del bebé, se debe estar atento a los signos y síntomas más comunes de la celiaquía: diarrea o estreñimiento, irritabilidad, indigestión, inflamación abdominal, vómitos, heces líquidas y/o descompuestas, déficit vitamínico, anemia, entre otros.

El estar atentos a los signos y síntomas comunes de la celiaquía en el bebé, se puede obtener un descarte o diagnóstico de celiaquía temprano, evitando muchísimas complicaciones futuras y daños irreparables del intestino y otros órganos que se afectan por la enfermedad.

Lactancia materna en la celiaquía

Es bien conocido que, la lactancia materna es vital para la vida saludable de los bebés y lo mismo ocurre cuando la madre es celíaca.

Algunos estudios indican que quitar la leche materna antes de los cuatro meses, puede hacerlo más propenso a la celiaquía. Mientras que, aquellos bebés que han recibido lactancia materna, mayor tiempo, tienen menos probabilidades de padecerla. Tal parece que la leche materna funciona como un protector contra dicha condición.

La recomendación principal, para una lactancia materna efectiva, es que debes mantener la lactancia materna de forma exclusiva y prolongada. Todo lo que el bebé va a necesitar durante sus primeros meses se encuentra contenido en la leche materna y esta, es libre de gluten.

Al pasar los seis meses de vida, se puede empezar a introducir otros alimentos a la dieta diaria del bebé. Pero aun así, debes prolongar la lactancia materna hasta los dos años de vida, para un correcto desarrollo del sistema inmunológico. Y esto es aplicable, tanto para celíacos, como para quien no presenta la condición.

Muchas mamás se preguntan si pueden trasmitir la enfermedad celíaca a través de la leche materna y la respuesta es no. Debes estar tranquila, ya que a través de la leche materna no se comparte la predisposición genética.

¿La ausencia del gluten puede afectar el embarazo o al bebé?

De ninguna manera, el gluten es una glicoproteína que no es esencial para el cuerpo humano y puede ser reemplazada con una dieta equilibrada rica en vitaminas y minerales libre de gluten.

Sin embargo, No te excedas con las cantidades de comida. Lo más importante es lograr una dieta equilibrada y saludable, que aporte todos los nutrientes necesarios y con ayuda de los suplementos vitamínicos (libres de gluten), recetados por el médico.

Planificación familiar

La planificación familiar es recomendada en todos los aspectos y más aún, cuando se tiene celiaquía. La pareja en búsqueda de un bebé, debe acudir al personal médico especializado para realizar los chequeos respectivos e iniciar la ingesta de las vitaminas necesarias para que el inicio de la gestación sea lo mejor posible.

Cuando la mujer es celíaca, en algún momento corre el riesgo de presentar infertilidad a causa de la celiaquía. Sin embargo, no hay de qué preocuparse, ya que, según estudios, esta consecuencia desaparece pasado un tiempo luego de iniciarse la dieta estricta libre de gluten. De esta forma puede llegar a concebir sin ningún problema.

Conclusiones

Si has llegado hasta aquí, te habrás dado cuenta de que, la celiaquía no representa un riesgo inminente en el embarazo. Puedes llevar un embarazo saludable y activo. Solo debes tener las precauciones necesarias, mantener tu estricta dieta libre de gluten y tomar tus suplementos vitamínicos, también libre de gluten.

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