03abr
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Cuando el gluten, que se encuentra en el trigo, el centeno y la cebada, está en contacto con el revestimiento interno del intestino delgado se crea una reacción por la cual el sistema inmune arremete equivocadamente a este revestimiento como si fuera un agresor externo.

La mucosa del intestino delgado tiene vellosidades, pequeñas proyecciones digitiformes y que sólo pueden ser observables al microscopio. Estas vellosidades posibilitan habilitar una superficie mayor que la que se tendría si el intestino fuese plano, por medio de esa superficie se logran absorber los nutrientes, tales como las vitaminas, el hierro y el calcio.

En esta enfermedad las vellosidades son agredidas por el sistema inmunitario, lo que genera su atrofia progresiva y termina desapareciendo. El resultado es que los nutrientes que se encuentran presentes en los alimentos pasan por el intestino sin llegar a ser absorbidos, lo que provoca deficiencias de vitaminas y minerales, anemia y de esta forma debilitamiento de los huesos, osteoporosis.

Un riesgo mayor de que se genere enfermedad celíaca es la existencia de antecedentes familiares, ya que esta enfermedad celíaca se presenta en aquellas personas genéticamente predispuestos.

Si usted tiene un progenitor, hermano o un hijo con enfermedad celíaca, tiene un 10% de probabilidades de sufrir la enfermedad. Si usted tiene un gemelo idéntico con enfermedad celíaca, sus posibilidades de desarrollar la enfermedad superan el 70%.

09sep
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Bebés celíacos


La celiaquía es actualmente una de las enfermedades digestivas más comunes a nivel europeo. Según datos aportados por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) de cada tres centenares de niños nacidos vivos en España uno puede ser celíaco. A día de hoy en nuestro país están diagnosticados veintemil casos, y en otros países mediterráneos la incidencia es muy similar. Parece que a nivel del continente americano, esta incidencia se reduce.

La celiaquía es una enfermedad intestinal que se debe a que el tracto digestivo queda dañado por culpa de la intolerancia a una proteína presente en diversos tipos de harina (trigo, centeno, cebada, malta y avena). Esta proteína es el gluten. Cuando un celíaco ingiere alimentos que contienen gluten se van lesionando las vellosidades intestinales que absorben los nutrientes de la comida. Si estas vellosidades se encuentran dañadas hay una absorción deficiente de los nutrientes y el enfermo puede estar malnutrido o sufrir otras enfermedades relacionadas con una carencia alimentaria.

Esta enfermedad tiene especial preferencia por la raza blanca y afecta más a las mujeres que a los hombres. Además, es una enfermedad hereditaria y es probable que si en una familia aparece un caso de celiaquía, sus parientes próximos también lo sean. Es por esto que se aconseja a los familiares de un celíaco que se hagan las exploraciones pertinentes para descartar la enfermedad. Si hubiera un diagnóstico positivo, una dieta controlada que no contenga nada de gluten suele ser suficiente para evitar males mayores.

29ago
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Cuando nuestros hijos empiezan a ir al colégio resulta una preocupación para todos los padres, imaginemos el plus que supone cuando nuestro pequeño sufre de alguna enfermedad como pueda ser la celiaquía. Gracias a la ciencia y los medios de difusión, hoy en día no existen peligros para el niño celíaco en el colegio, porque hay una cantidad de información al respecto que implica que no tiene porqué correr riesgos. Aún así, es tarea de los padres procurar que no haya ningún problema.

Habrá una edad en la cual nuestro hijo será consciente de su enfermedad, y él mismo podrá ir con cuidado con las cosas que debe o no comer, pero hasta que ese momento llegue, aunque podamos informar al pequeño de que hay ciertos alimentos que no puede tomar, es muy probable que lo olvide, o que no sepa identificar que hay ciertas cosas que también incluyen el glúten. Es por esto por lo que tendremos que prevenir a la escuela para que el maestro tenga un ojo encima de que no coma de lo que le puedan ofrecer sus amiguitos o pedir un menú especial en caso de que haya de quedarse en el comedor de la escuela. Cuando el tutor lo sepa, deberá explicarlo en clase a los otros niños, para concienciarles y evitar inocentes equivocaciones que podrían poner en peligro a un niño celíaco. Estaría bien si el profesor tuviera también algunos dulces o premios sin gluten para dar a nuestro hijo en caso de que sus amigos tengan cosas, para que no se sienta excluído por su enfermedad.

Una vez avisado, bajo la responsabilidad del colegio queda que haya un menú adecuado en el comedor escolar o que durante las celebraciones o salidas de excursión haya alimentos sin glúten, y que el profesor controle debidamente que no haya errores a la hora de repartir la comida.